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Pussy Riot en Argentina: una noche de punk explosivo para la lucha feminista

El colectivo ruso tocó por primera vez en nuestro país y estuvimos ahí para contarte cómo se vivió. “Las chicas se han unido”, fue el lema de una noche que expuso el empoderamiento femenino como símbolo de un cambio que ya está sucediendo. Fotografías: Julián Sancholuz.

Pussy Riot en Argentina: una noche de punk explosivo para la lucha feminista - Radio Cantilo

lunes 15 Abr, 2019

La jornada comenzó pasadas las 18 cuando las primeras personas fueron acercándose hasta la puerta de Niceto Club (Niceto Vega 5510, CABA) a la espera de un recital histórico. Las Pussy Riot tocaron por primera vez en Argentina y la expectativa por verlas era notoria en los rostros de la gente.

Con pañuelos verdes decorando cada mochila, muñeca, cuello o accesorio, la tarde caía y dejaba lugar a un reclamo que no dejaría de resonar durante toda la noche: “Aborto Legal Ya”. Feminismo, empoderamiento, unión y determinación definen lo que sucedió el domingo, como antesala de lo que se vivirá en el Congreso de la Nación el próximo 28 de mayo cuando se vuelva a presentar el proyecto de ley para la Despenalización del aborto.

Las puertas se abrieron pasadas las 19, momento en el que el público, en su mayoría menor de 35 años, comenzó a ingresar al recinto donde aguardaba desde el escenario un living montado para lo que sería la entrevista pública bajo el lema “Protestar es un Derecho”, que tendría como protagonistas a Nadia (Naadezhda) Tolokónnikova, cantante del grupo; Daniel Sandoval, docente villero víctima de la represión estatal; Paula Litvachky, integrante del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS); y Florencia Alcaraz, de LatFem NiUnaMenos.

Durante 45 minutos la temática giró en torno al análisis de “la protesta amenazada”, cartel que se leía desde la pantalla ubicada al fondo del escenario, donde Nadia y Daniel contaron sus experiencias como víctimas del abuso de poder del Estado.

Si querés escuchar la entrevista, podés hacerlo acá:

 

La encargada de preparar el terreno musical para recibir a las Pussy Riot fue Naomi Preizler, quien minutos antes de las 21 subió al escenario para hacer sonar parte de su repertorio. Un detalle no menor fue el hecho que al comienzo de este show telonero hubo algunos inconvenientes con el sonido, momento en el que el público aprovechó para gritar a viva voz: “aborto legal en cualquier lugar“.

Durante 35 minutos aproximadamente, Preizler desplegó lo mejor de su repertorio acompañada por tres músicos y dos bailarinas en escena. Este mini show que mezcló trap y pop, puso en clima a un Niceto que comenzaba a colmar su capacidad. “Viví en el primer mundo y hoy soy más feliz que nunca acá. Pedimos libertad, queremos derechos e igualdad. Estoy segura que todos quieren eso acá”, dijo la artista antes de invitar al rapero Under MC a cantar con ella.

Una vez concluido, llegó el momento que todos estaban esperando. Sin embargo, antes del recital, se realizó un “pañuelazo” en el que volvieron a resonar las frases “mi cuerpo, mi decisión. Niñas, no madres. Se va a caer y va a ser ley ¡Arriba el feminismo que va a vencer!”,  como un grito explosivo que daría pie al inicio del show de las Riot.

Apenas dos minutos después de las 22 comenzó el concierto de las rusas, que duró una hora y veinte pasadas, en la que hubo lugar para la lucha feminsta, el pogo y la música.

La dulzura en la voz de Nadia que se escuchó durante la entrevista abierta había quedado atrás. Desde el momento que subió al escenario se transformó en una voz metálica, punzante, que puso letra a sus desafiantes canciones. Temáticas como la desigualdad social, represión estatal, corrupción e hipocresía, fueron abordadas por el gran despliegue visual y sonoro del grupo, que demostró lo que es el Girl Power.

Desde el inicio la intensidad performática de las Pussy Riot puso a todos en esa frecuencia con canciones como “Organs”, “Police State”, “Bad Girls”, “Bad Apples” o “Straight Outta Vagina”.

Nadia, es lo que se define como una líder de verdad. Entiende el rol que ocupa y tiene las ideas firmes, se mueve por el escenario interactuando constantemente con el público al que le da lugar y acepta como parte de este colectivo que lucha en todo el mundo.

Muchos tal vez pueden haberse sorprendido por la aparición de ella sin la máscara durante los primeros temas del show. Sin embargo, durante la entrevista previa, la cantante había explicado los motivos por los que ya no tiene miedo de mostrarse: “cuando tuvimos que ir a juicio perdimos el anonimato, pero ya no me preocupa, aunque sé que no puedo hacer planes a largo plazo porque no sé cuando viene el golpe desde atrás”.

La pantalla que acompañaba desde el fondo sirvió también como una herramienta para ilustrar la persecución y desigualdad que se vive en Rusia, así como la hipocresía de un mundo machista regido por ideales eclesiásticos que ataca a quienes piensan diferente. “Cada vez son más las personas que quieren un cambio. Creemos que sucederá”, fue uno de los mensajes.

Fuck a las autoridades”, “No voy a la escuela, cual es el punto, si en algún momento voy a ser reemplazado por un robot, se lee en la pantalla”, fueron otros de las frases que pudieron leerse.

De repente hubo un silencio. Las Pussy Riot dejaron el escenario y todo quedó a oscuras. Hasta que una mujer comenzó a recitar: “buenas noches, me presento, soy la que besa otras mujeres en público, la que camina por la calle cuando se le canta. Soy la marimacha. Soy la provocadora, la que sale de madrugada a divertirse, que le exige al Estado su derecho de volver sana a casa. Soy 8M, yo si te creo. (…) Te advierto, mi cuerpo es mi primer territorio. Yo soy Pussy Riot. Me multiplico por millones y contesto: MIRA COMO NOS PONEMOS”.

Y agregó: “Si no vas a unirte, dejame pasar. Soy la niña de 15 años que está luchando por separar la Iglesia del Estado (…) Señor Macri, somos 30 mil las victimas de genocidio. 30 mil los actos de victimas de estado. Soy la humanista asesinada por la espalda. Soy la revolución de la Plaza de Mayo. Soy la pecadora del pañuelo verde y lo porto bien en alto, con mi consigna, mi cuerpo, mi decisión. (…)  Estado femicida, ejército, escuchame bien: pudiste violarme y desaparecerme, clavar mi carne alrededor de América latina. Pero vienen tiempos de paz, de vida, vienen tropas de abuelas, caravanas de madre. Yo que soy ceniza y piedra volcánica te doy el honor de mi palabra; no habrá dictadura ni ejército que amordace este grito PORQUE VIVAS NOS QUEREMOS. NI UNA MENOS”.

Al finalizar, el público estalló en un vitoreo generalizado acompañado de aplausos que sirvieron para recibir la última parte del show. La vuelta de la banda fue con sus canciones más explosivas, obligando a los allí presentes a iniciar un pogo acorde a la situación.

El final llegó cerca de las 23.25. Las Pussy Riot debutaron en Argentina con un espectáculo fuerte desde donde se lo analice. Durante esa casi hora y media, su cantante tuvo intervenciones cortas con su público y apenas se limitó a contar de qué se trataban algunas de sus canciones. Prefirió que la música, el baile y la pantalla trasera del escenario hablen por ellas (y vaya si lo lograron).

El colectivo ruso va contra la corrupción, el autoritarismo, totalitarismos, machismo y la violencia. Impulsan el cambio desde la tolerancia, igualdad de derechos y oportunidades.

Al concluir el recital, una cosa quedó en claro. El alegato que expuso Nadia en 2012, durante el juicio que la sentenció a prisión junto a sus compañeras por protestar en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, se mantiene firme y vigente: “los valores que yo abrazo son la justicia, el respeto mutuo, la humanidad, la igualdad y la libertad. El amor se transformará en libertad y así cambiará el mundo. Y ese proceso ya está en marcha”.

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