Entrevistas

Toti Iglesias: “No dejo de ser el pibe que grababa los cassettes”

El líder de Jóvenes Pordioseros pasó por Radio Cantilo para hablar de la banda, de sus altibajos y de lo que se viene para ellos. Entrá a la nota y reviví la charla completa.

Toti Iglesias: “No dejo de ser el pibe que grababa los cassettes” - Radio Cantilo

jueves 16 May, 2019

Jóvenes Pordioseros nació en Villa Lugano, a principios de los 90, en plena adolescencia de sus miembros originales. Sus inicios estuvieron marcados por el trabajo en conjunto y a pulmón: ensayaban en Mataderos y grababan allí las canciones en cassettes TDK. De allí nació el primer demo de la banda: “elegí más o menos 12 o 14 temas e hice el primer demo, que venía con una fotocopia de las letras escritas porque no ibas a entender nada en tu casa. Y se las daba a mis amigos. Compraba los cassettes en Constitución después de salir de trabajar y grababa uno por uno”, contó Toti.

 

Gallo Bluguermann: ¿Cuándo llega ese demo a los oídos de alguien que no era amigo, que les da una oportunidad?

Toti Iglesias: En realidad al repartir ese cassette me parece que después lo pudimos hacer grabando otras versiones que se escuchara un poco más la voz. No sé si fue mejor eso o no. La verdad que al repartir eso, mis amigos escuchaban, tenían ganas de apoyar. Y la primera vez que me cantonaron una canción fue “quiero veneno, no puedo parar”. Me la cantaron todos mis amigos en un boliche, en Floresta. Y yo dije “bueno, no fue en vano haber grabado los casetitos”, aunque sea para amigos.

 

GB: ¿Qué se siente cuando otro canta una canción tuya?

TI: Me re acuerdo que tiré el tono y empezaron a cantar y se me venía el mundo abajo, no lo podía creer. Ese es un paso muy grande. Para mí fue terrible que me canten la canción. Ese fue el primer paso: los amigos cantándome un estribillo.

Por mucho tiempo, la banda tuvo que pedir instrumentos prestados para ensayar porque muchos de ellos no tenían uno propio. A medida que fueron afianzándose como grupo, además de darle a sus conocidos las grabaciones de los ensayos, decidieron subir la apuesta: se fueron a Villa Gessell a probar suerte y repartían en las calles el demo. Un materialo que ya contaba con una producción menos casera, porque eran las mismas canciones pero hechas en el estudio Mataderos Records. “Llevamos ese demo que se llamó Probame, que era lo mismo pero mejor grabado, con una tapa, todo. Vendimos 3500 en dos meses, en mano. Vendíamos 58 cassettes por día”. Eso los llevó luego a poder darle forma a su primer disco oficial y a tener un contrato con MTS.

Cuando la banda firmó con Warner, todo cambió radicalmente para ellos. Sus canciones comenzaron a sonar en todas las radios, sus videos giraban por los canales de televisión y llenaban cualquier lugar en el que se presentaban. Pero todo eso tuvo una contracara que Toti no supo cómo manejar: la estafa. El mánager de Jóvenes Pordioseros constantemente lo convencía de que no había ganancias para él, de que debían seguir tocando para no quedar mal aunque no pudieran sacar provecho de eso.

“Hay cosas que duelen más que la plata”, afirmó. Una de ellas fue el maltrato. Su entonces manager, además de engañarlo, solía decirle que no podía esperar demasiado dinero porque no eran una banda masiva. Le bajaron el precio y eso repercutía directamente en su autoestima. Le daba vergüenza admitir frente a sus amigos que no tenía para comer o que lo poco que ganaba tenía que usarlo para pagar los impuestos. Después de tocar en un lugar repleto, llegaba a su casa y lloraba porque no sabía cómo seguir haciendo eso que le gustaba pero que no lo llevaba a ningún lado. “Yo amo lo que hago, uno ama lo que hace”, contó y explicó que después de este tiempo ya no guarda rencor y que todo fue un aprendizaje para él.

 

GB: ¿No te aburrió la música en algún momento? No la música en sí, sino lo que implica tener una banda.

TI: A veces me canso, sí. Nunca paré, porque si paro se me cae toda la estructura. Yo he tenido malas inversiones o esperar que SADAIC se cobra cada cuatro meses y estar mal con los números y estar una semana comiendo azúcar y agua. Vergüenza aparte, porque una vez que ya estás medio subido en la movida, tenés una edad y te ven laburando y todo, ¿cómo le explicás a la gente? Lo que entraba me lo embargaban porque yo tenía un manager que pensaba que pagaba todo y no pagaba nada, y estaba todo a mi nombre.

Mientras se prepara con Jóvenes Pordioseros para festejar los 20 años de aquel primer demo que les abrió las puertas a la escena del rock argentino, Toti cuenta que está a punto de ser padre y que le gusta poder asumir esa responsabilidad y acompañar el embarazo de su pareja. Decidido a disfrutar de las ocasiones en las que se reencuentra con sus compañeros de banda para cantar, dijo que también tiene en mente hacer un documental que muestre todos los altibajos por los que atravesaron para poder mantenerse todos estos años. “No dejo de ser el pibe que grababa los cassettes, con ese sueño, y trato de no ser el boludo que cagaron”, afirmó.

El 17 de mayo la banda tocará en La Plata, en Guajira, y celebrará junto a sus seguidores sus dos décadas oficiales en la música. Poné play y no te pierdas nada del mano a mano entre el Gallo Bluguermann y Toti Iglesias.

 

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