Entrevistas

Pablo Ramos: La utopía de la humanidad ya se hundió

Natalia Maugeri dialogó con el escritor en una charla imperdible, que rondó por la literatura, la tristeza y la nocturnidad. No te pierdas esta nota.

Pablo Ramos: La utopía de la humanidad ya se hundió - Radio Cantilo

miércoles 20 Mar, 2019

Pablo Ramos es uno solo. Es un individuo que es muchas cosas, que surca por varias aguas, y no para. Ramos iba a ser médico y es escritor. Es guionista. Pero también es músico y compositor, también es actor y fue parte del elenco de su propia obra, El origen de la tristeza. El autor de la trilogía de novelas La ley de la ferocidad, El origen de la tristeza y En 5 minutos levantate María trazó un hilo de su propia vida en estas páginas. Su infancia, los sacrificios de su madre, sus hermanos, la adicción, la muerte, y la literatura que se coló en todo esto para salvarlo.

Si uno lee a Pablo Ramos siente una omnipresencia de la tristeza. Esta tristeza que vivió y que vive, y que deja huellas hasta en sus composiciones musicales. “La melodía que toco en el video (N.de la R. video que hizo para Ciudad Despierta previo a la nota) está dedicada a mi hijo mayor. ‘Digo en silencio tu nombre y es un suspiro nomás/ digo tus ojos, / digo tus labios’... Evidentemente hice esa canción extrañándolo. Soy un padre que se separó a los pocos años de haber nacido sus hijos. Y extrañar a mis hijos conlleva una melancolía dulce”, cuenta.

“Toda obra de arte conlleva tristeza, ¿por qué la idea de escribir el paraíso perdido?, ¿qué sentido tiene hablarle al amor si se está siendo amado? La literatura nace cuando se quiere rescatar. Pero la tristeza no es algo insano, la depresión lo es. Cuando muere mi hermana yo estaba esperándola para merendar, y al otro día tuve que ir a reconocerla en una morgue judicial. Caí en depresión, estuve tres meses tirado en una cama. Por esa hermana yo había dejado todo… Mi mamá quedó embarazada de ella, y mi hermano y yo empezamos a trabajar bovinando motores de barcos, a los 11 años. Por eso tengo hasta 6to grado en la Primaria”.

“Con la escritura me fui para el lado de la sanación. Aunque escribir es insoportable”, remata. La escritura llegó para sanarlo, sí, pero no fue azarosa su llegada. Él asegura que es escritor gracias a su madre.

“Hace unos días una mujer se enojó conmigo, porque me preguntó: ¿Qué hago para que mi hijo lea?, y le respondí ‘Y a mí qué me importa?’. Mi madre, nacida en Galicia, me leía cada noche, después de cumplir su jornada en una fábrica de fósforos. Los fósforos de cera se encienden, y después de once horas de estar ahí, te imaginas cómo tenía los dedos mi madre. Y yo tenía que pasarle las páginas de los libros, pero me leía…”, cuenta, y sigue el relato:  “Entonces, le dije a esa señora, ¿querés que yo te dé la solución? ¿Nunca arropaste a tu hijo y le dijiste “Había una vez”? El escritor no tiene una responsabilidad educativa, están equivocados, es un artista que hace lo que puede con su arte”.

Ramos, quien hoy hace sus “Tangos explicados” en el Teatro Roma de Avellaneda, anticipa también que vendrá a La Plata en el mes de abril a dictar los sábados un taller literario. Para agendar. Durante la charla, está sentado a oscuras en su sillón de su casa de La Paternal. No hay un televisor allí, sólo la luz de un monitor que le llega de otra habitación. Hay instrumentos, todos fuera de su estuche, y una colosal biblioteca. “Todas estas cosas hay en mi casa, y también está la opción de aburrirte. Entonces, para mí es una cuestión de huevos en la vida… ¿Vos sabés que la entrada al Maternal es a los tres meses de edad? La gente se preocupa por no destetar a un gato recién nacido antes de los seis meses pero destetan a su propio hijo a los tres meses. Entonces… estoy un poco podrido de toda esta cosa contemporánea y soberbia”. 

 

 

Pablo Ramos se enoja, se divierte, se entristece… todo en un minuto. Y no se aleja de sus libros y de autoexplicarse en cada cosa. Por todo lo anterior, aclara, es que decidió escribir ‘En cinco minutos levántate María’, el mejor de la trilogía, según Ramos, donde escribió en primera persona desde una mujer.

“Estaba apagada la voz de una mujer de 60 años que yo quería que se escuche. A mi mamá cuando se casó le dijeron ‘Abrí las piernas que pasa rápido’. De ahí, pasó a entender, algún día, que podía gozar, que no estaba para parir nada más. Pero lo entendió cuando ya no podía. Por suerte lo hablé con ella y pude escribirlo. Ella empezó a llevar un diario el día que yo nací. Tuvo presión en el parto, y nací muerto, le dijeron que iba a tener problemas cognitivos. Y acá estoy, más o menos me defendí, y mi mamá también. Y cuando me gané la beca para escribir un libro, me dio una parte de ese diario. En esa parte del diario dice que su sueño es que yo escriba su vida. O sea que no soy de verdad, soy el sueño de mi madre“.

Es verdad que el artista no tiene responsabilidad pero Ramos sí la tuvo. No la buscó, pero la tuvo desde que se editó ‘Hasta que puedas quererte solo’, un libro de crónicas sobre su adicción y la de gente a la que conoce en su lucha por dejar de ser adicto. Lejos de ser un texto de autoayuda, lo que hizo que llegara a muchas personas fue que allí no había “adictos” sino seres humanos con nombres, y con crudos relatos. ¿Reales? Para Pablo no existe la pura verdad.

Es como creer que la ficción es pura; uno construye también, y tiene que ver con lo que estoy escribiendo ahora. Además de militar en Avellaneda para que se vaya este Gobierno, porque me preocupa la gente, estoy escribiendo una novela. Desde la muerte de mi hermana encontré una estructura narrativa que me parece bastante reveladora, y tiene que ver con algo mucho más poderoso que lo autorreferencial: la conciencia absoluta de la muerte; la muerte como una omnipresencia de la cual no se sale, pero a la cual estamos obligados a mirar… Llevo 300 páginas ya, o la termino tirando a la basura o tal vez este craneando algo importante”, ironiza.

Su recordada hermana Verónica, y sus hijos, uno de cada matrimonio, están presentes a lo largo de toda la charla. Ex pareja de Julieta Ortega, confiesa ser buen padre y buen ex, y pertenecerle a sus amigos. “No está mal ser de alguien antes que ser de mí mismo. Yo les pertenezco a mis amigos. Hay que aflojar un poco porque la mano viene dura a nivel existencial. Tanto depende de mí, tanto tengo que decir exacto para encajar en esto en donde nadie quisiera encajar… La utopía de la humanidad ya se hundió. ¡El primer marciano que venga acá y ve esto, va a irse corriendo!”, dice entre risas.

Ayer mismo, entre ciertas emociones y un par de cosas que me pasaron, pensé en cocaína. Y me dije: ‘Loco, mi hijo está arriba con la novia, tranquilo, tomate un vaso de Coca-cola, tirate en un sillón, mirá la película de Ayrton Senna.. Y me levanté. Me costó un huevo salir de las adicciones, y me sigue costando. Entonces, ¿qué voy a hablar con un tipo que viene y me habla de los paraísos artificiales de Baudelaire? Prefiero leer a Almafuerte, ‘No te sientas vencido ni aún vencido, no te sientas esclavo ni aun esclavo…’

Con la espontaneidad con la que cita los sonetos, Pablo cuenta que también le recita poesía a su hija Antonia. “Ayer con 5 años me dijo “Papá, ¿esta lluvia es la misma lluvia que yo vi ayer?”. Y yo le dije: ‘Bruscamente la tarde se ha aclarado/ porque cae la lluvia minuciosa. / Cae o cayó. / La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado…’ ”

Borges tiene la sabiduría de un niño y un niño tiene la sabiduría de Borges, ahí está la verdad“, resume.

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